Love, Rosie (Película): ¿cuántas oportunidades da la vida?

No sé si a ustedes les haya sucedido, pero a mí me ha pasado varias veces lo mismo: me encuentro revisando Instagram y haciendo scroll y consigo una frase o una escena de una película que me llama la atención y que nunca he visto; a los días, alguien la menciona en una conversación; unos días después, aparece una publicación similar en un perfil que no está relacionado con cine y pienso "Tengo que ver esta película", porque parece que me persiguiera.

Una de las últimas veces que me ocurrió fue con Love, Rosie (traducida muy libremente como Los imprevistos del amor), una comedia romántica británica, protagonizada por Lily Collins y Sam Claflin. La cinta cuenta la historia de Rosie (Collins) y Alex (Claflin) dos adolescentes que son los mejores amigos del mundo. Los chicos viven en Dublín y desde su más temprana infancia han confiado el uno en el otro, contándose sus secretos y confidencias y hablando del futuro y de muchos otros temas con una complicidad única. Al crecer, estando en la secundaria, los dos hacen planes para ir juntos a la universidad, pero tras un evento aparentemente pasajero y un malentendido entre ellos, Rosie acaba en una noche de pasión junto a uno de los chicos populares y... queda embarazada. Ante la noticia de Alex que ha sido admitido en Harvard en la facultad de medicina, Rosie decide callar lo de su embarazo y lo deja marchar. A partir de allí, está de más decirlo, sus vidas no serán como lo habían planeado.

A pesar de que no soy fanático de las comedias romáticas, de vez en cuando me gusta ver alguna porque normalmente tienen tramas sencillas y alguna que otra buena frase o escena que puede resultar refrescante entre tanto drama o tanto cine extranjero. He disfrutado Love and other drugs y ese placer culpable que es la chick flick llamada How to lose a guy in ten days, ambas con elementos propios de la fórmula. Al acercarme a Love, Rosie, la primera parte de la historia me pareció entretenida, bastante realista y el embarazo de Rosie que le impide acompañar a Alex me pareció algo moderno y diferente (aunque no tanto) dentro del formato de la mayoría de estas cintas.

Que las vidas de los protagonistas tomaran cursos opuestos y que esos caminos los alejaran cada vez más, me gustó. Que de vez en cuando, volvieran a encontrarse, a uno u otro lado del océano, también me gustó. Pero hubo un punto en donde creo que el guión se pasó de la raya. Es cierto que a veces perdemos una oportunidad y la vida nos la vuelve a otorgar tiempo más tarde. No es lo más común, pero puede ocurrir. Sin embargo, ¿cuántas veces puede darnos la vida la misma oportunidad? Casi siempre, una; a veces dos; excepcionalemente tres. Bueno, Rosie y Alex se aman desde pequeños y siempre una cosa u otra les impidió confesar su amor, pero ante la oportunidad perdida, cuando pensamos que la vida continúa, el guión vuelve a presentar una nueva ventana, una y otra vez, así hasta llegar a las dos horas de duración y al final de la película que, si hubiera llegado antes habría sido un acierto, pero que tras todas las vueltas y todo el tiempo transcurrido, resulta increíble, en el sentido más lilteral de la palabra.

En general, me pareció una película entretenida, con buenas actuaciones, frases como para enmarcar y un guión aceptable, basado en una novela de Cecilia Ahern (autora de P.S. I love you). Es una historia con temas interesantes como la maternidad, la edad aduta, la crianza de los hijos, la persecución de los sueños, entre otros, pero ante el punto mencionado en el párrafo anterior, se me hace difícil darle más de 6/10 puntos. Sin embargo, como historia refrescante para ver la tarde de un domingo, reírse un poco, suspirar y disfrutar un par de horas, creo que es una buena opción, en especial si te gustan las comedias románticas.

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