Conmigo y solo conmigo (historia corta/suspenso)

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¡Hola, gente de internet! Hoy estaba desayunando tranquilamente y de repente se me vino a la mente esta historia, así que la desarrollé y aquí se las traigo jeje. Espero que les guste.

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Despertó confundida en una cama de hospital, miró a su alrededor y se encontró con la mirada preocupada de un joven muy apuesto que le preguntaba con una mezcla entre angustia y alegría si estaba bien, al tiempo que llamaba a los médicos.

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Ella estaba oyendo todo como si no se encontrara allí, estaba demasiado confundida. El médico la revisaba y le hacía preguntas que ella no sabía contestar, porque no recordaba nada, ni siquiera su nombre.

—La amnesia persiste, Kento-san, no sabemos si con el paso del tiempo vaya a recordar, tendrá que estarla observando, por lo demás ya está bien. Se quedará en observación esta noche y si todo va bien, mañana podrá ir a casa —comentó el médico mirando al joven que acariciaba la cabeza de la paciente. Él asintió.

El médico y las enfermeras salieron, dejándolos solos.

¿En verdad no me recuerdas, Naoko-chan? —preguntó el muchacho con una ligera esperanza reflejada en sus ojos. Ella negó con la cabeza y él compuso un gesto apesadumbrado—. Soy Kento, tu novio. Vivimos juntos hace algunos años y pues, si no me recuerdas te volveré a conquistar y me ganaré nuevamente tu amor —dijo con una sonrisa adorable, sentándose en la cama junto a ella—. Ninguno de los dos tiene más familia, solo nos tenemos a nosotros, y trabajo todo el día para mantenernos, así que me disculparas si me ausento mucho durante el día, aún así... te prometo que me ganaré tu afecto y confianza nuevamente, es que... tengo miedo de que ya no me ames y que no quieras ir conmigo a nuestra casa.

Lanzó un suspiro triste. Naoko sintió pena por él.

En verdad no recuerdo quién soy, ni te recuerdo, pero no tengo a dónde ir más que con mi familia y ése eres tú ¿no es así? —preguntó ella sonriendole a Kento. No lo recordaba, pero su dulzura le había conmovido y era cierto, él era su única familia, aún sin recordar, él era su refugio.

Kento sonrió. Tenía cara de cansancio, probablemente había pasado horas sin dormir, cuidándola, pensó Naoko. Él la cubrió con la manta y besó su cabeza.

—Mejor descansa, iré a casa para preparar tu llegada y empacaré ropa para ti, así mañana no tendrás que dejar el hospital en pijama —dijo sonriendo y ella rió.

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La verdad es que desde que fue dada de alta, Naoko se sintió muy a gusto con Kento. Ella solo se encargaba de las comidas ya que él prefería hacer la limpieza para que ella tuviera reposo y no se forzara demasiado. Las reglas del suntuoso apartamento eran simples: Naoko no debía salir sin su compañía y no debía hablar con nadie, todo para no confundir más su mente atribulada ni tampoco perderse.

Un día de mucho calor, Naoko tomó sus cosas y bajó en el ascensor hasta la piscina del edificio. Kento había hablado de no salir a la calle y después de todo, solo iba a estar en la piscina del mismo edificio.

Se cambió de ropa en los vestidores y se metió a la piscina. En general, pasó un buen día nadando, se cambió de ropa otra vez y tomó el ascensor.

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En el piso quince, una señora abordó el ascensor y luego de unos segundos mirando a la muchacha, le habló.

—Eres la novia nueva de Kento-kun ¿verdad? Es bueno ver que ese joven al fin consiguió consuelo, desde que Naoko-chan murió... él se veía desecho, ahora luce muy feliz.

Naoko sintió que su corazón daba un vuelco ¿Como que ella había muerto? Esa señora estaba mal de la cabeza, seguramente.

—No soy la nueva novia, yo soy Naoko, y Kento-san y yo tenemos años de novios, vivimos juntos desde hace mucho.

Naoko dijo todo esto con mucha seguridad, aunque después de todo, esos eran detalles que ella no recordaba y los cuales le había suministrado Kento.

La señora la miró, extrañada.

—Es verdad que te le pareces mucho, pero... ¿en serio te llamas igual que ella?

—¿Igual a quién? —preguntó la chica empezando a asustarse por la expresión de la señora.

A Naoko-chan

Se miraron ambas con la misma expresión de contrariedad.

—Hija, en verdad no comprendo qué pasa. Hace algún tiempo que la novia de Kento-kun murió en un accidente, y hace más o menos un par de meses que llegaste y pensé que eras la nueva novia, pero me dices que tienes años con él... No tienes años viviendo aquí, eso lo sé muy bien, soy la vecina próxima de Kento-kun.

Naoko estaba muy confundida. El ascensor sonó, se detuvo y abrió las puertas, ambas mujeres bajaron.

¿Estás bien, muchacha? —preguntó la señora con gesto preocupado. Naoko asintió mientras sacaba la tarjeta de acceso a su apartamento y se encaminaba a él. Sin dejar que la mujer hablara más, ingresó a su hogar.

Arregló sus cosas, se dio un baño y se sentó en el balcón a ver el mar mientras pensaba. Estaba totalmente confundida, su mente era un revoltijo de información.

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Todo lo que ella sabía de sí misma era que había sufrido un accidente de tráfico, que había sufrido amnesia, que su nombre era Yamaoka Naoko y que era novia de Sakumo Kento. Según Kento, ninguno de los dos tenía más familia, los documentos de Naoko habían desaparecido en el accidente y había tenido que sacarlos de nuevo (de eso se había encargado Kento)

Siempre (por las noches que era cuando volvía su novio) Naoko solía preguntarle por el pasado de ambos y el como se habían conocido, la respuesta de Kento siempre era la misma, sin embargo ella no se rendiría y ahora menos, después de la cena le volvería a preguntar. Tenía las sospechas de que Kento le estaba ocultando algo...

—¡Ya llegué, cariño! —escuchó la voz de Kento luego del chasquido de la puerta—, hoy traje la cena, fideos soba, como te gustan.

Ella fue a recibirlo con una gran sonrisa, pese a todo y aceptó los fideos para servirlos, aunque no recordaba que le gustaran, aunque después de todo, no recordaba nada.

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—¿Cómo estuvo el trabajo hoy? —preguntó ella mientras hacía matcha y servía los platos.

—Más de lo mismo, horas y horas encerrado en la oficina —gritó desde el baño, mientras se desvestía—. ¿Y tú?

El agua de la ducha hizo eco a lo lejos.

¡Mmm! Pues hoy me di un baño en la piscina y...

Naoko enmudeció y se sobresaltó, pues, desde el baño se oyó un golpe bastante fuerte.

—¿Estás bien, Kento-san? —preguntó Naoko, deteniendo su labor. Hubo un buen rato de silencio.

—Estoy bien, mi Naoko, y dime —dijo el joven con voz dulce y sedosa, como acostumbrara a hablarle, casi como si ella fuese una niña pequeña—, ¿hablaste con alguien mientras saliste?

Naoko supo que debía mentir, no quería decepcionarlo.

—No, solo me limité a nadar en la piscina. Hacía demasiado calor y como no salí a la calle, no pensé que estuviera mal.

—No estuvo mal, cariño, sin embargo... tengo miedo de que te pase algo mientras no estoy, mejor no salgas más del apartamento a menos de que sea conmigo ¿sí, corazón? —preguntó con voz melosa. Ella contestó afirmativamente—. ¿Se te acercó algún chico? Temo de ello pues varios de este edificio son unos pervertidos.

—No interactué con nadie Kento-san.

Hubo un rato más de silencio.

—Prométeme que no saldrás de aquí en mi ausencia y que no le abrirás la puerta a nadie que no sea yo, ¡Prométemelo!

—Lo prometo —contestó ella con una ligera incomodidad.

Ambos cenaron, vieron un rato la televisión y posteriormente se prepararon para ir a la cama.

Kento-san, ¿en verdad no vas a decirme como nos conocimos? ¿no vas a hablarme de ti antes de conocerme? ¿tenías a otra novia antes que a mi —preguntó la muchacha mientras Kento entraba a la cama. Él se sentó y le abrió los brazos para que ella se acurrucara en ellos.

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—¡Vamos, vamos, Naoko-chan! El pasado te distrae del presente y tu presente soy yo, si somos felices ahora... ¿que importa el pasado? Ya no preguntes tonterías ¿está bien? —dijo sonriendo y apretándola contra él.

Otra vez la misma respuesta de siempre.

—De acuerdo, Kento-san.

—Esa es mi niña obediente.

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Ambos convinieron dormir y aunque Naoko quedó dormida al instante, Kento duró un buen rato de pie, contemplando el objeto de sus deseos.

Cuando despertó, Naoko se encontró con una carta de Kento.

Hoy tuve que salir mucho más temprano de lo habitual, en la mesa te dejé Dorayaki. Te amo como no imaginas, mi niña obediente, nos vemos por la noche, tu bien amado... Kento.

Naoko suspiró y se dispuso a asearse y a desayunar, después, sin más nada que hacer, prefirió hacer la limpieza (cosa que Kento se empeñaba en hacer aún estando cansado por haber estado en el trabajo. Nunca dejaba que ella lo hiciera). Esta vez quería darle una sorpresa, sería mejor que ella lo hiciera ya que no tenía nada en que ocuparse, y así como él la cuidaba y tenía consideraciones con ella, ella las tendría con él. El accidente había pasado hace mucho y ella no corría riesgos por limpiar un poco.

Se entretuvo un buen rato limpiando y cuando prosiguió con el cuarto de huéspedes y estaba aspirando debajo de la cama, se sobresaltó cuando oyó un sonido raro de succión. Al fijarse, la aspiradora se había traído un pedazo de loza.

La chica apagó la aspiradora, pero se quedó observando el hueco que había dejado la losa, estaba lleno de papeles. Extrañada metió la mano y los sacó todos.

Eran documentos, todos a nombre de Taekoba Yuki de 26 años, pero lo más alarmante de todo era que la fotografía de la dueña de esos documentos, era ella.

Con manos temblorosas siguió rebuscando, encontró otros documentos a nombre de Zakamoto Naoko, de veintidós años. La foto de la chica no era ella, aunque se le parecía bastante. Las palabras de la señora del ascensor, rebotaron en su cabeza.

Del hoyo extrajo también un diario y aún temblando lo abrió.

2018 - Noviembre 23: No puedo vivir sin ella, es un hecho. Naoko era todo para mí y se ha ido. La culpa es mía por no poder salvarle la vida, se supone que los médicos hacemos eso y yo no...

2021- Noviembre 15: Se que es una locura, pero hoy en el Takemi Hospital la vi, era ella, era mi Naoko, tan parecida, tanto tanto. Fue una suerte que me encontrara allí, justo cuando la ingresaban y también que nadie notara que el bolso de ella se había caído a medio pasillo. Yo estaba en el momento idóneo y por lo que dijeron los paramédicos, ella no recuerda nada de su pasado. ¡Mejor no pudo haber sido!

Me traje su bolso a casa. Se llama Taekoba Yuki y es algo mayor que mi Naoko, pero físicamente es tan parecida, espero que sea igual de dulce y sumisa que ella, aunque sino, me encargaré de arreglarlo. Mañana me presentaré como su novio y único familiar, estoy seguro de que ella querrá venir conmigo, y si transmito la suficiente confianza, nadie dudará de que ella me pertenece.

Noviembre 23: Ohh todo resultó como quería, después de presentarme en el hospital y haber ido a visitarla como un devoto novio cada día, mi nueva Naoko por fin está en casa, entre mis brazos. ¡Al fin podré volver a besarla, abrazarla, hacerla mía! Mi amada Naoko ha regresado.

Noviembre 30: Le he mentido a Naoko sobre mi profesión, prefiero que no sepa que soy médico, prefiero que no sepa en dónde trabajo realmente, quizá más adelante me evite problemas. También le he prohibido salir de nuestro apartamento pues, los vecinos entrometidos ya me han estado preguntando por ella e incluso algunos la comparan con Naoko, ¡ella es Naoko! Nadie lo entiende.

Naoko es dulce y sumisa ¡menos mal! pero tiene gustos dispares... debo arreglar eso, le he estado comprando de vez en cuando fideos soba, parece que no le gustan, pero tiene que «recordar» que sí. Tampoco parece disfrutar mucho que digamos cuando la beso y acaricio ¡pero es mi novia, tiene que gustarle! por eso ella lo sabe y me complace en todo. ¡Es una ternura Naoko-chan!

Diciembre 3: He decidido bloquear todos los canales de noticias y todas las páginas de internet que puedan traerme problemas, ahora menos que nunca puedo dejar que Naoko salga de casa. «Su familia» está buscándola y solo es cuestión de tiempo para que los idiotas vecinos quieran entrometerse en nuestra historia, menos mal di un datos falsos en el hospital, pero igual no correré riesgos de que me arrebaten a mi amada de nuevo. He tenido que irme más temprano para preparar algunas cosas concernientes al desgraciado que quiso llevársela anoche ¿creyó que podía arrebatarme a mi novia? ¡es mía, no suya!, que bueno que le di su merecido y ya es historia. Es un hecho de que no puedo presentarme en el trabajo y que hoy por la noche, Naoko y yo debemos huir.

El diario concluía ahí, y Naoko, o mejor dicho Yuki, temblaba de pies a cabeza. Su verdadero nombre era Yuki, tenía 26 años, no 22 y además tenía una familia que estaba desesperada buscándola y su novio realmente era un loco obsesionado con su novia muerta y que la había secuestrado simplemente por parecerse mucho a ella.

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Aterrada, tomó una mochila y empezó a llenarla con sus documentos reales, ropa y algo de comida. No recordaba nada aún, pero eso que había leído era suficiente para querer salir de ahí. Tomó el teléfono para marcar a la policía, pero no recordaba el número y además, el teléfono estaba cortado. La laptop no estaba tampoco.

Decidió llevarse el diario y todo lo que halló bajo la losa, sería la evidencia de su secuestro y en verdad le costaba creer que alguien tan dulce como Kento, fuese un chico tan peligroso.

Tomó la mochila y corrió hacia la puerta, metió su tarjeta y colocó la clave de acceso, sin embargo la puerta sonó y en la pantalla apareció «acceso denegado, contraseña incorrecta» La muchacha entró en pánico ¿acaso Kento había adivinado sus intenciones?.

Corrió hacia las puertas del balcón y las ventanas. Todas cerradas y no iba a perder el tiempo intentando aporrearlas, eran de vidrio blindado. Se le hizo de noche intentando buscar un acceso, pero todo era inútil, ni siquiera servía gritar porque los apartamentos eran insonorizados para evitar las molestias con las parejas entusiastas y los niños molestos.

Intentó tranquilizarse y pensar, ¿que debía hacer? ¿esconderse y atacar a Kento cuando entrara para intentar huir con la puerta abierta? Eso era un rotundo no, el hombre era delgado, pero seguía siendo más alto y fuerte que ella, aunque pudiera herirlo bastante, no iba a poder dominarlo. Prefirió fingir que nada pasaba, si de todas formas él planeaba huir con ella, era mejor seguirle la corriente y gritar y correr estando ya en la calle.

Corrió a la habitación de ambos y dejó su ropa como estaba y en el intento de poner un Sweeter en su lugar, se trajo una pila de libros que hicieron gran estrépito al dar contra el suelo, la chica dejó el sweeter y la pila de libros en el suelo, era mejor dejar los papeles debajo de la losa primero, con respecto a los libros podía inventar una excusa si Kento llegaba en ese momento.

Intentó dejar todo lo más parecido posible a como lo había encontrado, y le puso la tapa al suelo. Posteriormente corrió a guardar la aspiradora y todo lo que había usado para limpiar y corrió a la habitación de Kento para arreglar el desastre que había hecho. En ese momento oyó la puerta.

—¡Ya estoy de vuelta, Naoko-chan! —dijo Kento con voz melosa mientras la puerta se cerraba y chasqueaba automáticamente.

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Un escalofrío recorrió la espalda de Yuki pero suspiró para hacer su mejor actuación, de ello dependía su escape.

—¡Estoy en la habitación, Kento-san! Intentaba organizar un poco y se vino esta pila de libros, no sabía que te gustaba tanto la medicina —comentó la muchacha, mostrándole uno de los libros que era de histología.

—Sí, bastante —comentó serio, luego sonrió—. Naoko-chan, me dieron unos días en mi trabajo por ser elegido el empleado del mes, y pensé que debíamos viajar para celebrarlo, ya tengo todo preparado, ni siquiera hace falta que hagamos maletas, tengo todo lo necesario en el auto, solo toma tus cosas personales y vamos abajo, amor mío —dijo extendiéndole la mano para que la tomara.

Pese a que el comportamiento de Kento era extraño y que cualquier persona le haría mil preguntas a propósito de un viaje tan apresurado, Yuki no le cuestionó en nada pues el plan de Kento implicaba salir del apartamento y ella estaba encantada por hacerlo.

Tomó su bolso y acompañó al joven hacia afuera. Yuki creyó que tomarían el ascensor, pero en un movimiento, Kento la haló del brazo y la llevó por las escaleras de emergencia. Yuki tenía la esperanza de encontrarse con alguien en el ascensor o el lobby, pero Kento tenía todo fríamente planeado para encontrarse con la menor cantidad de gente.

Algo sudorosos, llegaron hasta el estacionamiento y luego de que Kento se asomara afuera, ambos salieron y abordaron el auto. Yuki no perdió el tiempo huyendo pues, las puertas del estacionamiento estaban cerradas y solo Kento tenía la llave como propietario de un apartamento, y correr al lobby era una estupidez pues él la alcanzaría antes de llegar, en caso tal, cuando estuvieran en una gasolinera por combustible, solicitaría ir al baño y pediría ayuda.

—Sé niña buena y ponte el cinturón —dijo el joven mientras encendía el auto. Ella prefirió no contradecirlo—, y ahora bésame, ¿si?

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Ella se acercó a él y le tomó las mejillas con ambas manos antes de besarlo, pero durante el beso, sintió un dolor en el cuello y empezó a marearse. Al abrir los ojos se encontró con el rostro en extremo sonriente de Kento que parecía estar extasiado.

—A partir de este momento estarás consiente, pero no podrás hablar ni moverte, al menos no lo suficiente para hacer estupideces. Fue una suerte que justo entrara cuando hiciste aquél desastre con los libros y no me oyeras llegar. Sé que hurgaste en mis cosas y no quería correr riesgos de que quisieras alejarte de mi. Naoko-chan, te encontré de nuevo y no voy a dejarte nunca más. Quiero que estés conmigo y solo conmigo por el resto de la eternidad —dijo sumido en un mar de felicidad por haber logrado su cometido.

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Kento acomodó el cuerpo de Yuki en una posición más natural, como si estuviera dormida, y se puso en marcha a su lugar especial dónde pudiese tener la libertad de cumplir sus deseos más profundos. Nadie le arrebataría a Naoko, estarían juntos para siempre.

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Bueno, gente, esto ha sido todo por el post de hoy, espero que les haya gustado. Muchas gracias como siempre a todos los que apoyan mi trabajo, y gracias a los nuevos lectores. Mil abrazos y ya nos encontraremos en otro post.

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Las imagenes de portada y despedida, las realice en el editor Canva. El logo lo hice en la siguiente pagina:

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