La historia de Tequetetán

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A sus cincuenta años la señora Laura que vivía en la cabaña que estaba justo enfrente de la iglesia, no había conocido hombre alguno que llenara sus expectativas, poco a poco había pasado los años y ella se mantenía tan hermosa y sonriente como cuando salió de la preparatoria, pero con el tiempo su sonrisa se hizo seria, se presentaba de voluntaria en cualquier acontecimiento del pueblo, asistía a todos los bailes y celebraciones y no dejaba de bailar hasta que la música se acabara, un día oyó que los niños se referían a ella como la vieja del pueblo o la vieja de Tequetetán, ella sólo sonrió como siempre, pero alguien comentó que la vio llorar cerca de la sacristía…

Juan el borrachín, como todos le decían, hacía dos años que había perdido el amor de su vida justo un día después de la boda, a pesar de ser tan joven, a sus veintisiete años se veía mas viejo y desaliñado, había perdido por segunda vez su trabajo por presentarse ebrio, por lo que tuvo que aceptar las dádivas de la gente para subsistir por un tiempo mientras encontraba algo, ese día el padre le pidió que le ayudara con los preparativos a cambio de alojamiento, la comida y algo de dinero, pero quien iba a pensar que encontraría mucho mas que eso…

Halla por la sierra de Tequetetán
Habita una vieja de San Serafín,
que bailaba a diario como un huracán
que dejaba el suelo lleno de aserrín.

Junto a su cabaña vivía Don Juan,
que todos sabían que era catarrín
olía las fiestas como al azafrán
sólo iba a los bailes por el pipirín.

Pero aquella noche cerca del zaguán,
algunos mencionan que por el jardín,
encontró cariño y si ver que dirán
se perdió con Laura por San Agustín.



Fotografía, historia y poesía

@saulos

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