Una mirada a lo irracional entre gatos y dueños (reflexión) ESP/ENG


Un pequeño gato se sube a un mesón en una cocina, se acerca a un tazón donde reposa una amasa dulce para hacer pan, con unos golpecitos de sus patitas logra zafar la tapa del recipiente, y finalmente da varios mordiscos a la mezcla.

Su dueño alcanza a oír el alboroto en la cocina, y corre a ver que sucede. Con voz fuerte regaña al gato pensando que esto ayudará a que el felino no repita la acción en el futuro, pero todo es en vano. Algunos días después, el gatito intenta otro asalto de alimentos.

¿Qué es lo que ocurre con ese gato? ¿Acaso es tonto? ¿Le gusta ser regañado? O quizá… ¿No lo regañan lo suficiente?

Siendo honestos, el gato solo reacciona por instinto, si tiene hambre, buscará la forma de satisfacer esa necesidad, y desde luego que jugarán un papel importante las costumbres que sus dueños le hayan permitido durante su crecimiento. No se necesita ser un experto en gatos para darse cuenta de eso.

Costumbres y necesidad, vaya combinación peligrosa. La necesidad pocas veces usa como guía la razón, y las costumbres tienen tanta fuerza en nuestro comportamiento, que es muy difícil dejar de hacer las cosas a las que estamos habituados.

Claro está, existen costumbres destructivas y perjudiciales, y otras beneficiosas y útiles. Con respecto a la necesidad, no hay mucho que podamos cambiar en eso. Solo decir que al parecer no todos sufren las necesidades de la misma forma.

¿Por cuánto tiempo podrá soportar el dueño del gato que su mascota dañe alimentos en su cocina? Probablemente hasta que el gato cause un verdadero destrozo que le suponga una verdadera pena. Del resto, seguro se limitará a la rutina de regañarlo.

En este punto el lector quizá ya encontró alguna aplicación personal a todas estas ilustraciones y explicaciones. Sí, nosotros podemos ser el gato, o el dueño, según las circunstancias particulares de cada quién.

Naturalmente preferimos identificarnos con el ser racional, que sería el dueño del gato, en lugar de identificarnos con el minino. Pero quizá reconozcamos que el dueño de esta historia no hace mucho para corregir realmente la situación. No tiene una respuesta racional al asunto.

Por ejemplo, podría asegurarse de que su gato siempre estuviera bien alimentado para que este no se vea en la necesidad de hurgar en la alacena. Pero este tipo de solución requiere trabajo de nuestra parte, y allí encontramos un punto de tropiezo. A veces… muchas veces… preferimos la solución fácil… regañar al gato… esperando que esto sea suficiente para solventar el problema.

Usted puede tomarse un tiempo y reflexionar en este pequeño ejercicio de superación personal, aplicarlo a sus propias circunstancias, quizá le sea muy útil identificar si usted es el “gato” o el “dueño” de su propia historia.

Gracias a estos testigos por su apoyo constante y orientación, ustedes merecen un voto de confianza: @guiltyparties @enginewitty @thealliance @c0ff33a


A small cat climbs up on a kitchen counter, approaches a bowl where a sweet bread dough is resting, taps the lid of the bowl with his paws, and finally takes several bites of the dough.

His owner hears the commotion in the kitchen, and runs to see what is going on. In a loud voice he scolds the cat, thinking that this will help the feline not to repeat the action in the future, but all to no avail. A few days later, the kitty tries another food raid.

What is the matter with that cat, is it dumb, does it like to be scolded? Or maybe... He doesn't get scolded enough?

To be honest, a cat only reacts by instinct, if he is hungry, he will look for a way to satisfy that need, and of course the habits that his owners have allowed him to grow up will play an important role. You don't need to be a cat expert to realize that.

Habits and need, what a dangerous combination. Necessity rarely uses reason as a guide, and habits have such a strong hold on our behavior that it is very difficult to stop doing the things we are used to.

Of course, there are habits that are destructive and harmful, and others that are beneficial and useful. Regarding necessity, there is not much we can change in that. Just to say that it seems that not everyone suffers needs in the same way.

How long will a cat owner be able to put up with their pet damaging food in their kitchen? Probably until the cat causes real havoc that will cause him real grief. For the rest, he will probably stick to the routine of scolding him.

At this point the reader may have already found some personal application to all these illustrations and explanations. Yes, we can be the cat, or the owner, depending on our particular circumstances.

Naturally we prefer to identify ourselves with the rational being, who would be the owner of the cat, rather than with the kitty. But perhaps we recognize that the owner of this story does not do much to actually correct the situation. He has no rational response to the matter.

For example, he could make sure that his cat is always well fed so that it doesn't need to rummage in the cupboard. But this kind of solution requires work on our part, and that's where we hit a stumbling point. Sometimes... many times... we prefer the easy solution... scolding the cat... hoping that this will be enough to solve the problem.

You can take some time and reflect on this little self-improvement exercise, apply it to your own circumstances, maybe it will be very useful to identify if you are the "cat" or the "owner" of your own story.

Thanks to these witnesses for their constant support and guidance, you deserve a vote of confidence: @guiltyparties @enginewitty @thealliance @c0ff33a


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Escrito original de G. J. Villegas @latino.romano


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