PAN CON MANTEQUILLA, PAN SIN MANTEQUILLA


Fuente

Llega desde no sé dónde
con su cálido discurso sobre Dios.
Repite palabras que datan de tiempos inmemoriales.
Me asegura que son vivas
mientras yo sigo cortando el pan
tratando de lograr mi propio milagro diario.

Un pedazo grande para Luis Felipe
y otro, más chico, para mí,
sin olvidar a Beethoven y Canela

Sigue el discurso
me resulta grato rememorar palabras aladas
con ellas regreso a mi infancia
al sabor especial del pan comido a escondidas en el templo.

Mi madre tenía una cartera
de negro y lustroso patente.
Allí, aplastado, el pan con mantequilla
"Para cuándo te de hambre en la iglesia"

Por costumbre y no por hambre
engullía a trocitos furtivos
la mezcla de sabores

Pan, mantequilla,
papel de estraza, clandestinidad
y el olor interno de la cartera de mamá.

Hacía su aporte también
la cajita de chicle purgante "Fenamint',
un pañuelo, una cédula de identidad
y un monedero.

El muchacho que vende caramelos
cierra la Biblia y me mira...

Va "sembrando" la palabra de Dios
por donde pasa.

Desahoga sus penas:
en la iglesia donde se congrega
lo menosprecian
porque no ha dejado el vicio de mascar chimó
pero él sabe "que Dios no toma en cuenta eso"

Me mira tras el barniz de necesidad
que le recubre desde la coronilla
hasta la punta de sus zapatos rotos.

Tomo el cuchillo nuevamente.

Se va reconfortado
por el inesperado café
con pan.

Mi rodaja de pan sin mantequilla
ha quedado casi transparente por lo delgada.

Bueno... "Mañana será otro día'

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