OCTAVO ENCUENTRO PARANORMAL CON TAROT911: "LA OUIJA" (Esp/ Eng)

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¡Hola, buenas noches mis queridos #Hivers! Hoy les compartiré una historia personal, siguiendo la iniciativa de @tarot911 y la invitación de mi linda amiga @brujita18

Hello, good evening my dear #Hivers! Today I will share a personal story with you, following the initiative of @tarot911 and the invitation of my pretty friend @brujita18



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"LA OUIJA"

Corrían los años 80, yo tenía 15 años y estudiaba en un liceo público donde sólo se dictaba el ciclo diversificado en diversas especialidades. Era el único de la ciudad de El Tigre, y era inmenso, tenía 3 ó 4 pisos, ya no recuerdo bien, una escalera central por donde podían pasar hasta 10 personas a la vez sin tropezar, y muchos rincones oscuros por los pasillos, sobre todo debajo de las escaleras laterales. Ya íbamos por la mitad del año escolar, teníamos pequeños grupos formados para cada cosa. El de hacer los trabajos, el de comer en receso, y el de los más íntimos secretos. Este último era el más travieso, porque a esa edad cualquier cantidad de cosas se nos podía ocurrir, y esta historia surgió en uno de esos recovecos de la planta baja, debajo de la escalera de los laboratorios que parecía el lugar más tétrico del plantel porque casi ni se filtraba la luz. No recuerdo quién tuvo la idea de llevar una tabla de Ouija uno de esos días, y propuso la brillante idea de jugarla, pero lo que al principio era sólo un juego, se convirtió en un verdadero desastre.

El primer encuentro con la Ouija no fue tan complicado, nadie sabía realmente qué era ni lo peligroso que podía ser usarlo. Esa primera vez estábamos 5 personas nada más. Recuerdo que era un tablero medio improvisado y dos de las que estábamos allí se prestaron para iniciarlo usando un anillo en forma de aro. Siguieron los pasos del juego, dijeron unas palabras pidiendo que bajara el espíritu de alguien en especial, y sólo hicieron preguntas simples, a lo que la tabla respondía con "Sí" o "No", a cada pregunta puntual. Yo estaba con los ojos más abiertos que una lechuza, y la boca ni se diga, no entendía cómo se movía aquello sin que nadie lo hiciera; al principio pensé que sí, pero ellas aclararon que no estaban moviendo su mano, que el aro se iba solo a medida que hacían preguntas. El juego se detuvo porque sonó el timbre y la que dirigía la cuestión explicó que había que pedir permiso para retirarse, que no era así tan simple como levantarse e irse. En efecto lo hicieron, y recibimos un "Sí por respuesta, y todas nos fuimos a nuestros salones.



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El siguiente encuentro fue al día siguiente en el mismo sitio, pero ya no éramos 5, ahora eran como 10. Algunas corrieron la voz y la curiosidad hizo su trabajo. Pero ahí comenzaron los errores, todo el mundo quería hacer preguntas y aquello era un alboroto. Ya las preguntas eran menos puntuales y había que esperar respuestas concretas, como el nombre de alguien o algún lugar o situación específica. Algunas preguntas eran picosas y subidas de tono, pero en efecto, recibían las respuestas deseadas. De repente observé una chica aguantando la risa, y yo, no sé por qué razón, quizás por los nervios, solté la carcajada y no pude controlar mi risa, luego siguió otra, y otra, y ya aquello era un relajo. El tablero comenzó a pedir que nos sacaran, y las manos de las dos chicas comenzaron a moverse circularmente y muy rápido y no podían detenerlas ni retirarlas. En efecto, yo me levanté y me fui, y las demás me siguieron. Quedaron pocas en el lugar, y lograron el permiso del juego para retirarse. Estando en el salón, decidieron no hacerlo más en el liceo porque ya se estaba corriendo la voz y podíamos meternos en problemas, además de que ya todo el mundo quería curiosear. Por eso los siguientes encuentros fueron en la casa de la dueña del tablero. Yo decidí no ir porque pensé que no iba a poder contener la risa así que en esa cita no estuve, pero 4 de ellas sí, y ése fue el día en que las cosas se salieron del control.

Al día siguiente ninguna de ellas fue a clases, lo que nos pareció muy extraño. Al terminar la jornada, me fui a la casa de la chica con la que yo tenía más confianza, y me relató lo sucedido. En efecto, el juego inició esa tarde y aprovechando que estaban en privado, comenzaron a hacer las preguntas más íntimas y delicadas que pudieron cruzar por su cabeza. Mi amiga les dijo que ya dejaran eso, que estaba mal lo que estaban haciendo, que había que respetar la vida privada de cada quien, pero las demás hicieron caso omiso. A cada pregunta íntima, todas reían a carcajadas cuando recibían la respuesta, y en una de esas veces, una de ellas, la que inventaba las preguntas, se levantó y comenzó a hablarles a las otras de manera extraña, las que tenían las manos en el tablero no lograban quitarlas, parecía que estuvieran pegadas, y otra vez las pusieron a girar en forma acelerada, ellas pedían que se detuviera porque ya les dolía la mano y de repente el aro marcaba únicamente “ja – ja – ja – ja”, y la chica que hablaba extraño cayó en el piso convulsionando. Mi amiga, la que me relató lo sucedido, en su desesperación salió gritando del cuarto a llamar a la mamá de nuestra amiga para decirle lo que pasaba, y la señora al entrar sólo dijo: “Muchachas locas, qué hicieron”. Y salió rápido a buscar a una vecina que sabía de estas cosas y la señora fue quien de alguna manera controló la situación hablándole al espíritu que habían bajado, que al parecer no era el que ellas habían invocado sino otro que se apoderó del cuerpo de la chica y provocó todo aquel desastre.

Después de lo narrado, yo misma juré que jamás volvía a estar involucrada en ese juego, y menos aún después que mi amiga me contó que la señora que pudo controlar la situación que sabía cosas de espiritismo, les dijo que pudieron haber matado a la chica, que con ese juego han sucedido cosas espantosas. Que si no sabíamos lo que estábamos manejando, era mejor no meternos con esas cosas.

Relato Personal por: Ana C. Rivero Foucault - Venezuela (@annafenix)



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"THE OUIJA"

It was the 1980s, I was 15 years old and I was studying at a public high school where only the diversified cycle was taught in various specialties. It was the only one in the city of El Tigre, and it was immense, it had 3 or 4 floors, I no longer remember well, a central staircase where up to 10 people could pass at a time without tripping, and many dark corners in the corridors, above all under the side stairs. We were already halfway through the school year, we had small groups formed for each thing. That of doing work, that of eating on break, and that of the most intimate secrets. The latter was the most mischievous, because at that age any number of things could occur to us, and this story emerged in one of those nooks on the ground floor, under the stairs of the laboratories that seemed the most gloomy place on campus because hardly any light filtered through. I don't remember who had the idea to carry a Ouija board one of those days, and he came up with the brilliant idea of ​​playing it, but what was just a game at first turned into a real disaster.

The first encounter with the Ouija was not that complicated, nobody really knew what it was or how dangerous it could be to use it. That first time we were just 5 people. I remember it was a kind of makeshift board, and two of us who were there volunteered to start it using a ring in the shape of a hoop. They followed the steps of the game, said a few words asking someone in particular to lower the spirit, and only asked simple questions, to which the table responded with "Yes" or "No", to each specific question. My eyes were wider than an owl, and my mouth didn't even say so, I didn't understand how it moved without anyone doing it; At first I thought so, but they clarified that they were not moving their hand, that the hoop was only going as they asked questions. The game was stopped because the doorbell rang and the person in charge explained that you had to ask permission to leave, that it was not as simple as getting up and leaving. Indeed they did, and we received a "Yes for an answer, and we all went to our classrooms.



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The next meeting was the next day in the same place, but there were no longer 5 of us, now there were about 10. Some spread the word and curiosity did its job. But that's where the mistakes started, everyone wanted to ask questions and it was a fuss. Already the questions were less specific and you had to wait for specific answers, such as the name of someone or a specific place or situation. Some questions were spicy and risque, but in effect, they received the desired answers. Suddenly I saw a girl holding on to laughter, and I, I don't know for what reason, maybe because of my nerves, I burst out laughing and couldn't control my laugh, then another followed, and another, and that was a relaxation. The board began to ask to be taken out, and the two girls' hands began to move in a circular motion and very fast and they could not stop or withdraw them. Indeed, I got up and left, and the others followed me. Few were left in the place, and they got permission from the game to withdraw. While in the classroom, they decided not to do it anymore in the high school because the word was already spreading and we could get into trouble, besides that everyone already wanted to browse. That is why the following meetings were in the house of the owner of the board. I decided not to go because I thought I was not going to be able to contain my laughter so I was not on that date, but 4 of them were, and that was the day things got out of control.

The next day none of them went to class, which we found very strange. At the end of the day, I went to the house of the girl with whom I had the most confidence, and she told me what had happened. Indeed, the game began that afternoon and taking advantage of the fact that they were in private, they began to ask the most intimate and delicate questions that could cross their minds. My friend told them to stop that, that what they were doing was wrong, that everyone's private life had to be respected, but the others ignored it. To each intimate question, they all laughed out loud when they received the answer, and in one of those times, one of them, the one who made up the questions, got up and began to speak to the others in a strange way, the ones who had their hands on the board could not remove them, it seemed that they were stuck, and again they turned them in an accelerated way, they asked to stop because their hand hurt and suddenly the ring marked only "ha - ha - ha - ha", and the girl who spoke strange fell on the floor convulsing. My friend, the one who told me what happened, in her desperation came screaming out of the room to call our friend's mother to tell her what was happening, and when the lady entered she only said: "Crazy girls, what did you do?" And she quickly went out to look for a neighbor who knew about these things and the lady was the one who somehow controlled the situation by speaking to the spirit that they had descended, which apparently was not the one they had invoked but another that seized the body of the woman. girl and caused all that mess.

After what was narrated, I myself swore that I would never be involved in that game again, and even less after my friend told me that the lady who was able to control the situation who knew things about spiritualism, told them that they could have killed the girl , that with that game horrible things have happened. That if we did not know what we were driving, it was better not to mess with those things.

Personal Account by: Ana C. Rivero Foucault - Venezuela (@annafenix)


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Ésta es mi participación en esta iniciativa, espero les haya gustado, pueden hacer sus comentarios que gustosamente los voy a responder. ¡Feliz fin de semana!

This is my participation in this initiative, I hope you liked it, you can make your comments that I will gladly respond to. Happy weekend!



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