Mis reflexiones antes de dormir: Verde esperanza en mi hogar


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La esperanza nos mantiene con un actitud optimista, gracias a ella nos activamos a resolver lo que sea necesario para alcanzar nuestras metas, pues creemos que es algo posible. Cuando hay esperanza, sentimos que lo que deseamos existe y vamos tras ello, mientras que cuando no, nos quedamos abatidos y paralizados sin saber a dónde ir, lo que puede ser muy desolador.

La esperanza nos llena de vitalidad, nos da energía y por ende, movimiento; creo que la vida y la esperanza van de la mano. Sin embargo esperanza sin acción, es sólo una ilusión. No debemos olvidar que tenemos que hacer nuestra parte en esta ecuación.

En nuestro hogar, todos tenemos en la esperanza instaurada en nuestros corazones, tenemos tantos sueños por materializar y siempre estamos ideando la manera de hacerlos posibles, tenemos que sembrar hoy, lo que queremos cosechar mañana. Muchos de nosotros sólo piensa en recoger los frutos, sin haber plantado un árbol.



Mi esposo y mi hijo sembrando en nuestro patio

Y no importa si no hay terreno fértil, o las condiciones no están dadas; cuando se tiene la voluntad de hacer las cosas, nos la ingeniamos para hacer lo imposible posible. Con dedicación, constancia, paciencia y amor, estaremos entregando lo necesario a nuestro entorno para que lo que sembremos pueda dar sus frutos.



Tomates de nuestro patio, sembrado en macetas.

Y sí, hay que saber esperar, las cosas no son de ya para ya, a veces queremos ver resultados pronto y nos desanimamos si nos los vemos en corto tiempo. Mi esposo y yo estamos invirtiendo para empezar a tomar ganancias dentro de tres años o cuatro años, y no es algo que nos sobre y no nos cueste nada, pero debemos esforzarnos y tener determinación si queremos lograr algo importante. ¿Qué hacemos con comprar, por ejemplo, un vestido o unos zapatos hoy, y no tener la esperanza de un mañana mejor? Sólo pensar en lo que lograremos, llena mi corazón de alegría y me da la fortaleza de no perder la fe. Cuando nos visualizamos recogiendo los frutos de lo que sembramos, lo atraemos a nosotros convirtiéndolo en realidad.



Mi hijo recogiendo algunos vegetales cultivados en nuestro patio.

Y hay que apuntar alto, nada es imposible, si existe, y si no existe, ni siquiera abemos si es imposible; así que el límite no lo conocemos, por tanto, sólo está en nuestra mente. Nuestro hijo quiere cosechar manzanas, así que plantó unas semillas de manzana en una de las macetas de nuestro patio, la ciudad donde vivimos es muy caliente, las manzanas son de clima frío, pero no soy capaz de decirle que no lo intente, porque no sabemos qué puede resultar. Él, todos los días al despertar, sale al patio a ver su planta, se emociona mucho de ver cuánto crece y cada cierto tiempo me lleva de su mano para enseñarme cómo ha evolucionado. Tiene tanta fe de que recogerá sus manzanas, que probablemente lo haga.



La plantita de manzana de mi hijo.

Dicen que el color de la esperanza es el verde, así como nuestra vegetación que llena de oxígeno, vida y hermosura nuestro planeta y por tanto también es el color que irradia nuestro hogar. Juntos podemos construir el futuro que queremos.



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Sueña todo lo que quieras, haz todo lo que te atrevas, llega tan lejos como puedas

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Me siento feliz y agradecida de tener este espacio en el que compartir Mis reflexiones antes de dormir.
Gracias a todos los que lo hacen posible y a ustedes que dedican tiempo a leerme.

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La fotografía mostrada es de mi propiedad.
Edición con la aplicación PhotoCollage.
Emojis hechos con Bitmoji.
Separador elaborado en PowerPoint.

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