Reflexión-Fragmento del libro cómo ganar amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie

Este escrito es una reflexión que hice de un fragmento del libro como ganar amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie. La reflexión es acerca del concepto que yo tenía sobre como ser un buen conversador y del concepto que surgió después de la lectura.


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Fuente


Este tema llamo mi atención debido a que no me consideraba una buena conversadora pero la propuesta del autor me hizo entender que cualquier persona puede ser un buen conversador.

A mi parecer nuestros padres son personas que pueden iniciar conversaciones fácilmente, me estoy refiriendo a los padres de la generación X hacia atrás. Me entenderán si alguna vez les ha pasado que dejan solos a sus padres en una sala de espera o en un parque y cuando regresan ellos ya han hecho amigos. Ahora caigo en cuenta que es porque ellos conocen el principio del que les voy a hablar a continuación.


¿Cómo convertirse en un buen conversador?

El autor comienza contando una anécdota en donde él fue invitado a un juego de cartas, sin embargo él no jugaba, así que corrió con la suerte de encontrar en el lugar una amiga que tampoco jugaba y decidieron iniciar una conversación acerca de un viaje. Los dos habían viajado pero él decidió decirle a su amiga que le contara su experiencia, ella duro hablando cuarenta y cinco minutos pero insistía en que no era buena conversadora. Todo lo que ella quería era alguien interesado en escucharla.
En otra ocasión Dale fue a una cena y le sucedió lo mismo con un botánico a quién no conocía en persona pero si admiraba su trabajo. Dale se vio tan interesado en el tema que lo escucho por horas, después de la cena el botánico dijo a un amigo que tenían en común que Dale era un conversador inteligente. El amigo le contó eso a Dale, pero él le dijo, buen conversador, ¿yo? pero si apenas he pronunciado palabra. La verdad era que había escuchado con atención y el botánico había notado que estaba realmente interesado.
Quiero hacer notar con los dos relatos anteriores que el motivo por el cual algunas personas no nos causan buena impresión cuando las conocemos es porque no escuchan con atención y más bien están preocupadas es por cuando llegara su turno de hablar. Cuando escuchamos atentamente a alguien, esa persona lo nota, a través de tus gestos, tu forma de mirar y el movimiento de nuestro cuerpo. Recordemos que si aspiramos a ser buenos conversadores debemos escuchar atentamente lo que otros nos tienen que decir.

Para darle un poquito más trasfondo a este tema me gustaría explicar que hay una diferencia entre oír y escuchar desde el punto de vista científico. Oír significa captar algún sonido, por ejemplo el ruido de un carro o el canto de un pájaro. En el momento en que oímos un sonido se activa una parte del lóbulo temporal del cerebro que está ubicado cerca de nuestro oído. En cambio, escuchar significa prestar atención a algo que nos interesa, en este caso se activa la corteza prefrontal del cerebro la cual esta retirada del oído. Como pueden notar se activan dos zonas totalmente diferentes en nuestro cerebro cuando oímos y cuando escuchamos y por lo tanto son dos cosas diferentes.

Mi pensamiento acerca de un ser buen conversador ha dado un giro de 180 ° y ahora soy consciente de que para ser un buen conversador no es necesario hablar sin parar, también se debe escuchar e interesarse con sinceridad.


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Gracias por leer mi publicación, espero te haya gustado y gracias por su apoyo. También me gustaría comentar que las imagenes compartidas en esta publicación son de uso libre.Te invito a leer otros de mis posts y a participar en nuestro club de lectura. Puede visitar el canal de youtube empoderate club lector.

La imagen en mi banner fue de mi última visita al municipio de Villa de Leyva en Colombia. Posiblemente con cada publicación de aquí en adelante voy a ir cambiando la imagen del banner para compartirles otros lugares que he visitado.

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