ESAS BENDITAS ESES


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ESAS BENDITAS ESES

Me dijistes que matastes tu cochino; pero no me trajistes, maluca, te lo comistes y no me distes. Cuando yo mate el mío te jorobastes, ¿oístes?

NO SON POCAS VECES, lamentablemente estas expresiones son cotidianas, no en el campo ni en los llamados lugares marginales solamente, sino en los colegios, en la universidad misma. Hay un gran descuido de nuestro idioma y muy poco se hace para solventarlo. En la universidad, lejos de corregir, se disminuye la exigencia porque resulta más fácil dejar hacer que explicar que “tú dijiste”, “tú mataste”, “tú trajiste”, es decir, la segunda persona singular, tiempo pretérito perfecto simple del modo indicativo no lleva esa bendita “s” al final. Y la consecuencia es que muchos profesionales salen al campo de trabajo a poner en tela de juicio su título y la universidad que se lo otorgó.
     De este problema se ha hablado bastante, y muchos han tratado de dar explicaciones de por qué se origina. Unos dicen que es debido a la asociación con la segunda persona del plural: “dijisteis” o “trajisteis” de la pronunciación peninsular (vosotros dijisteis, vosotros trajisteis). Otros, que por desconocimiento de los tiempos verbales; otros dicen que es causa del medio ambiente; otros, un poquito más irresponsables, le echan la culpa a la internet.
     Lo cierto es que esos barbarismos están ahí, rompiéndonos las orejas constantemente y que nadie sino nosotros mismos somos quienes debemos poner de nuestra parte para no seguir dándole patadas al idioma.

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Imagen y texto de Tomás Jurado Zabala
Gracias por sus amables lecturas

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